Dermatitis atópica, la genética y el microbioma cutáneo

Dermatitis atópica

La dermatitis atópica (AD) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta entre el 10 y el 20% de la población general. Se caracteriza por presentar alteraciones en la función de la barrera epidérmica y en una respuesta inmunitaria hiperactiva. 

Se han descripto factores genéticos y epigenéticos que modulan el desarrollo de la DA. Ciertos factores ambientales, como la exposición a alérgenos y contaminantes en interiores y exteriores, la nutrición y el microbioma, se consideran influyentes en la manifestación y gravedad de la enfermedad. 

Estos factores ambientales regulan la expresión génica de las células y microorganismos, a través de microARN y modificación del ADN genómico. 

Entre los factores genéticos, el factor de riesgo más importante para la DA son las mutaciones del gen de la filagrina (FLG). Este gen desempeña un papel fundamental en la estructura de la epidermis, y en el rol que esta tiene como barrera protectora. En los brotes o exacerbación de la enfermedad se ha observado que un segundo factor juega un rol fundamental: los genes en las vías de señalización de los linfocitos T auxiliares tipo 2 (Th2). Los estudios de asociación de todo el genoma han identificado más de 30 loci de riesgo de DA para genes implicados en la función de barrera epidérmica y la respuesta inmunitaria (inmunidad innata y adaptativa).

Cuando un progenitor tiene piel atópica, las posibilidades de que sus hijos también la padezca son de aproximadamente un 30%. En el caso de que ambos padres estén afectados, el riesgo aumenta hasta el 70%. Aunque la predisposición genética es un factor fundamental a la hora de desarrollar piel atópica, no es suficiente por sí misma, ya que tienen que intervenir también elementos externos, como pueden ser los hábitos de alimentación o la contaminación del aire.

Varias anomalías del estrato córneo son características bien establecidas asociadas con la dermatitis atópica, como disminución de la hidratación y aumento de la pérdida de agua, composición lipídica alterada con contenido reducido de ceramida y longitud de cadena, disminución de algunas clases de ceramida, organización laminar aberrante, pH elevado de la piel, actividad aberrante de serina proteasas, y diversidad de microbioma de la piel reducida con una mayor abundancia de S aureus a pesar de la inducción de péptidos antimicrobianos. 

Los datos disponibles sugieren un vínculo entre el microbioma cutáneo alterado y el curso de la enfermedad. Los brotes de la enfermedad se asocian con una expansión de Staphylococcus aureus en la piel lesionada y una pérdida sustancial de la biodiversidad en el microbioma de la piel. Las bacterias de la piel residentes están influenciadas por factores topológicos y endógenos de la piel y pueden ser moduladas por factores externos como la ropa, la higiene, los tratamientos tópicos y los productos para el cuidado de la piel.

Las alteraciones en el microbioma cutáneo representan un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la DA. En aproximadamente el 90% de los pacientes que padecen DA, la piel se coloniza con S. aureus , de los cuales el 50% son productores de toxinas. Estas toxinas pueden contribuir a la inflamación y a la disfunción de la barrera cutánea. 

Sin embargo, en la DA lesional aumentan las proporciones tanto de S. aureus como de S. epidermidis . Dado que estas especies producen compuestos antibacterianos como péptidos antimicrobianos y bacteriocinas, durante los brotes de DA se produce una disminución relativa en otras especies, como PropionibacteriumCorynebacterium y Streptococcus. Otro microorganismo también implicado en las exacerbaciones de esta enfermedad es Malassezia, identificando la asociación de aumento de diversidad fúngica. 

Información

Productos específicos 

Nanopartículas de Boswellia

Boswellia

Boswellia sacra, es el llamado “árbol del incienso”, que además de su poder aromatizante tiene usos cosméticos especiales. 

El extracto de Boswellia, al ser encapsulado en nanopartículas, hace que se estabilice para transportar el agente activo a la piel. Cuando se aplica tópicamente, la calidad antioxidante de su aceite esencial ayuda a la piel a recuperarse más rápido. Además aclara las imperfecciones, mejorando  el tono de la piel, dejándola más uniforme. Otra de sus ventajas es que puede eliminar las células muertas de la piel. Los ácidos boswélicos, tanto las variedades alfa como beta, bloquean la enzima 5-lipooxigenasa, una enzima clave en procesos de inflamación y, por lo tanto, ayudan a reducirla, disminuyendo el enrojecimiento y/o la picazón. El frankincense contenido en la resina de Boswellia y encapsulado en nanopartículas, no es solo usado en cuidado antienvejecimiento de la piel, sino también como cuidado adicional de desórdenes de la piel sensible.

Sus beneficios antiinflamatorios previenen la degradación del colágeno y la elastina. Sus propiedades antifúngicas y antibacterianas lo convierten en un complemento cosmético ideal para la piel rosácea y acneica. A su vez, protege contra la exposición a la radiación UV, incluyendo la radioterapia y la quimioterapia siendo un cuidado adicional de desórdenes de la piel inflamada y especialmente la queratosis actínica.

Rosácea: papel de la catelicidina

Rosacea piel

La rosácea es una afección inflamatoria de la piel que afecta aproximadamente al 3% de la población. Las manifestaciones cutáneas incluyen eritema facial transitorio o persistente, telangiectasias, pápulas, pústulas y, en ocasiones, edema. Se localiza usualmente en la zona central de la cara Se estima que el 10% de la población desarrollará los signos primarios de la rosácea durante su vida. En términos generales, la rosácea puede ocurrir en cualquier tipo de piel; sin embargo, las personas de piel clara, mayores de treinta años tienen más probabilidades de desarrollar rosácea. Suele ser más frecuente en mujeres (en una proporción 3:1 en comparación con los hombres). 

A pesar de que la patogenia de la rosácea aún se desconoce, la inflamación es un proceso central en esta afección. Hallazgos recientes, muy interesantes, han demostrado que la actividad aumentada de una proteasa, una enzima del estrato córneo y la de un péptido antimicrobiano, la, promueven la inflamación de la piel en la rosácea.  La catelicidina es un péptido antimicrobiano que se expresa en la piel de manera anormal  y aumentada en los pacientes con rosácea.

En la epidermis, la catelicidina LL-37 no solo combate las bacterias, sino que también tiene otras funciones importantes. Estas funciones incluyen regular el sistema inmune, atraer células protectoras hacia el lugar de la infección, estimular el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y promover la liberación de sustancias inflamatorias por parte de ciertas células.

Cuando la barrera que separa la dermis de la epidermis se ve afectada, se produce una pérdida excesiva de agua. En pacientes con una afección llamada rosácea pápulo-pustulosa, se ha observado una disminución en la hidratación de la piel, especialmente en la zona central del rostro. Además, se ha descubierto que la epidermis en esta área tiene un pH más alcalino de lo normal. Este cambio en el pH y el mal funcionamiento de la barrera de la piel activan ciertas enzimas, especialmente una llamada kalicreína (KLK-5).

En pacientes con rosácea, se han encontrado niveles más altos de vitamina D en comparación con personas sin esta condición. Se cree que la vitamina D puede regular el sistema inmune tanto innato como adaptativo. Además, se ha demostrado que la vitamina D puede estimular la producción de LL-37, así como aumentar la expresión de TLR2 y KLK-5, que están involucradas en la respuesta inflamatoria de la piel.

Las nuevas investigaciones sugieren que el aumento de los niveles de catelicidina en la piel podrían contribuir al desarrollo de la inflamación crónica y los síntomas característicos de la rosácea. (Más información)

Patogenia de la Rosácea. Actualización Expresión Anormal de un Péptido Antimicrobiano, la Catelicidina Estrés Oxidativo y Niveles de Ferritina. (Más información)

Helicobacter pylori y su rol en la rosácea – Página 6 de 11 – Revista Electrónica de PortalesMedicos.com (revista-portalesmedicos.com)

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El papel del selenio, el zinc y el cobre en la piel y tu salud

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En el viaje hacia una piel saludable y radiante, a menudo buscamos soluciones en cremas y tratamientos tópicos, pero subestimamos el papel esencial que desempeñan los micronutrientes como el selenio, el zinc y el cobre. Estos tres elementos traza no solo son cruciales para nuestra salud interna, sino que también juegan un papel vital en el mantenimiento de una piel hermosa. Desde la capacidad del selenio para proteger contra los daños celulares hasta la contribución del zinc en la regulación de la producción de sebo, y la importancia del cobre en la formación de colágeno, sumérgete en nuestro último artículo de blog médico para descubrir cómo estos minerales trabajan en sinergia para mejorar la salud y apariencia de tu piel.

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